A cada palabra que escribes la consume el fuego

A cada palabra que escribes la consume el fuego.

Cada página que dejas en blanco

le agrega una hélice delicada a la tristeza

y se queda dando vueltas…

Si cruzamos la lluvia

la noche hace vasos con nuestros corazones

para que bebamos lentamente uno del otro

melancólicas historias de pájaros

heridos en el aire

y que aún descienden hacia nosotros.

Las parteras acunan viejos soles

en el oído de las embarazadas;

sus manos inmóviles graban el tiempo

y disponen el área sombría de las casas.

Por largos corredores el silencio encadena estatuas.

Cada resplandor de tu cuerpo que entregas

te hace reír y te hace llorar de perfil

en la luz incurable de los espejos.

Ven a recostarte sobre mi llanto

y que tus párpados cerrados

ejecuten sus órdenes siderales.

No podemos amarnos,

nuestros días ya se cruzaron

y en el silencio que desbrozábamos para unirnos

borramos nuestros propios corazones.

Ogni parola che scrivi la consuma il fuoco

Ogni parola che scrivi la consuma il fuoco.

Ogni pagina che lasci in bianco

aggiunge un’elica delicata alla tristezza

e si mette a girare…

Se attraversiamo la pioggia

la notte trasforma in bicchieri i nostri cuori

perché beviamo lentamente l’uno all’altro

malinconiche storie di uccelli

feriti nell’aria

e che verso di noi ancora scendono.

Le levatrici cullano vecchi soli

all’orecchio delle gestanti;

le loro mani immobili incidono il tempo

e dispongono l’area scura delle case.

Per lunghi corridoi il silenzio incatena statue.

Ogni splendore del tuo corpo che offri

ti fa ridere e ti fa piangere di profilo

nella luce incurabile degli specchi.

Vieni a coricarti sul mio pianto

e le tue palpebre chiuse

eseguano i loro ordini siderali.

Non ci possiamo amare,

i nostri giorni si sono già incrociati

e nel silenzio che dissodavamo per unirci

cancellammo i nostri stessi cuori.